Sobre Mí

Ahora toca el momento de presentarme, de definirme y qué difícil resulta poner en pocas palabras lo que queremos mostrar al mundo.

Testimonial

«¿Y tú, cuál es la vida que quieres vivir? ¿Qué tipo de mundo quieres construir para ti?» – Silvia Ruíz

Empezaré por lo sencillo de decirte que mi nombre es Silvia, que soy graduada en psicología y una apasionada del saber. Del saber cómo funciona la mente humana, por ello desde que comencé mi Empezaré por lo sencillo de decirte que mi nombre es Silvia, que soy graduada en psicología y una apasionada del saber. Del saber cómo funciona la mente humana, por ello desde que comencé mi carrera no he dejado de investigar y nutrirme de otras vertientes que no fueran solamente la académica. Llegué a conocer la filosofía budista, que me llevó a volver a amar la psicología y de la que todavía recibo un caudal inmenso de sabiduría. Me interesa la conexión entre cuerpo y mente. Investigué sobre Gesgtat y psicología transpersonal. Me fascina poder aunar diferentes vertientes pues creo que todas aportan su particular visión de algo tan inmenso como es la mente humana. La mente, aquello que todo lo crea. Desde la bioenergética, la física cuántica o el estudio del subconsciente, todo ello nutre mi visión particular de ofrecer al mundo y a las personas que en él nos encontramos, la manera de enfocar la realidad en la que queremos vivir.

Si has llegado hasta aquí es porque con total certeza hay algo que te preocupa, algo que deseas mejorar en tu interior, algún aspecto de tu mente que deseas que sea transformado. Al igual que les digo a las personas que solicitan un encuentro de sanación conmigo a ti también me gustaría comunicártelo: Date las gracias por dar este paso, porque querer sanar desde dentro es de valientes. Y tú lo estás siendo.  Es más, me gustaría que tengas en cuenta que saber pedir ayuda es de ser sabios y humildes, es de saber que los demás nos nutren y que no siempre tenemos las herramientas para todo.  Por ello, yo desde aquí te doy las gracias y ahora te toca dártelas a ti, por poner la intención en una nueva y mejor versión de ti mismo.

Ahora quiero hablarte de mí, si me lo permites. Quiero que sepas que yo también estuve en ese lado, desde donde tú te encuentras. También sentí la necesidad de mejorar, incluso en muchos momentos mi salud mental se ha visto muy deteriorada y me llevo a los extremos del sufrimiento. Toqué fondo, quise desaparecer por no encontrar la luz en mi interior y siempre andaba buscando maneras, formas y caminos que me llevasen a sacar todo eso que tanto daño me estaba causando. Y ahí empecé a investigar, a indagar en los mecanismos internos de la mente, a observarme mucho, a limpiar viejas creencias, a amarme más y a desarrollar una versión de mi con la que podría vivir en plenitud. Es un camino que cuando comienzas sabes que formará parte de ti el resto de tu vida, porque con cada paso te estarás acercando cada vez más a una felicidad mucho más pura y mucho más real. En ella, las circunstancias del día a día no determinan como te sientes, sino que eres tú mismo el que determina tu sentir y tu manera de ver la realidad. Para ello debes adentrarte en un conocimiento profundo de cómo eres y como haces esa interpretación de la vida misma.

Si alguien me preguntase qué es lo más importante para mí y que te voy a ofrecer junto con este camino de sanación, sin lugar a dudas le diría que los valores más básicos y con los que me muevo en mi vida y en las sesiones de terapia son:

Libertad: El ser humano necesita sentirse libre. En los procesos de sanación la persona se sitúa en el lugar que se encuentra y desea alcanzar un estado diferente. Para ello sentirte libre de sentir lo que estás sintiendo, de pensar cómo estás pensando y de querer llegar a dónde desee llegar es incuestionable. Más allá de lo bueno o malo, más allá de los valores sociales establecidos, transmitir la auténtica libertad es uno de los valores más preciados.

No juicio: Valor totalmente conectado con el anterior, en la medida en que te sientas libre será porque a la misma vez te sientes fuera de ser juzgado, fuera de ser cuestionado. Al instaurar una etiqueta en la conducta, pensamiento o la emoción que experimenta otra persona, la estamos encajando de forma directa con aquello con lo que lo etiquetamos. Obviamos sus circunstancias o que en ese momento lo hizo de la mejor manera que supo o pudo, independientemente de todo lo demás.  Al igual con los demás, llegar a alcanzar la compasión y no entrar en una valoración constante de nuestros propios actos es un paso necesario en el proceso de sanación.

Confidencialidad: Lo que pasa en terapia se queda en el momento y en el lugar en que surge. Es ese espacio donde nace, donde se manifiesta y dónde de alguna manera “muere” una idea, pensamiento, vivencia, emoción … para dar lugar a otra manifestación diferente. Yo solo accedo a aquello que ha acontecido en ese momento para extraer la información necesaria que me ayude a guiar tu proceso de sanación.  Honro ese momento y soy consciente de la confianza depositada, por ello le muestro respeto a través del no compartirlo.

Empatía/Entendimiento absoluto: Entender que tus circunstancias y lo que has ido vivenciando en la vida te han llevado al momento actual es primordial en nuestro viaje de sanación. Esa capacidad, que en mi caso me viene de forma innata, de comprender al otro en toda su expresión me lleva a poder investigar cuales son los patrones mentales que te perturban, o te plantean ciertas cuestiones. Ponerme desde mi piel en la tuya, me hace poder observar la profundidad de tu ser y desde allí comenzar nuestro viaje hacia el equilibrio, hacia la sanación.

Respeto: Cada uno de estos valores se entrelazan unos con otros y se van nutriendo de forma colectiva. Respetar al ser, tal y como es gracias a esa posibilidad de ponerte en la piel del otro, para hacerlo que se sienta libre, para alejarlo de juicios y para que desde donde se encuentra pueda llegar a aquello que anhela. En este respeto se incluye que cada uno de nosotros somos diferentes, que nuestros procesos son diferentes, son totalmente individuales y con ciertas diferencias y por tanto que la forma de abordarlo también va a ser dirigida al individuo considerado como único y con sus características propias. Y desde aquí enlazo con otra característica básica que conforma mi quit de valores terapéuticos:

 Personalización: Ya presentada anteriormente, hacer las sesiones dirigidas a esa persona en concreto me ayuda a valorar la experiencia y expresión única de cada individuo.  Me da la posibilidad de potenciar sus capacidades y sanar de forma íntegra lo que a esa persona en esa situación y circunstancia concreta le está aconteciendo. Desde mi perspectiva, realizar sesiones terapéuticas personalizadas potencia muchísimo la eficacia y la satisfacción de la persona que tengo enfrente cuando se comienza una terapia.

Amor: La energía que lo mueve todo, la antítesis del miedo, la expresión más sagrada y potente que posee el ser humano. Aprender a amarte a ti mismo y ver que es desde ese amor y comprensión de uno mismo desde donde nace la sanación es uno de los objetivos que pretendo que te lleves contigo.  Amar sana, amar desde el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. Porque amor sin respeto no es amor.  Es desde aquí desde donde partiremos en nuestros encuentros; desde amarte a ti mismo, a la vida, las circunstancias e incluso las cosas que no nos están dejando ser libres y estar en equilibrio, porque es su manifestación la que nos da un impulso para poder crear una versión de nosotros mismos que encaje mejor en nuestro deseo de cómo queremos ser.

Acompañamiento, más allá de nuestras sesiones: Es importante que la persona que necesita acompañamiento se sienta acompañada, que si necesita una guía se encuentre en que es guiada. Mis sesiones de terapia se extienden más allá de ese momento concreto de encuentro, en momentos puntuales en los que necesitas expresar una situación delicada para ti, en esas semanas que se presentan particularmente estresantes o en las dudas que van aconteciendo en tu camino hacia la sanación. Es un compartir terapéutico.  Aquí también es necesario puntualizar que en este compartir, que en este acompañar y para darle valor y sentido a mi vida personal, es necesario hacer un equilibrio entre tu necesidad y mi necesidad. Y en la mayor parte de los casos es muy fácil de encontrar.

Equilibrio en nuestra relación terapéutica: Quiero que sepas que yo soy otro ser igual que tú, que tuve, tengo y tendré mis procesos de sanación. También quiero que sepas que la persona que mejor puede sanarse es uno mismo, aunque también es cierto que no siempre tenemos las herramientas o conocimientos necesarios para hacerlo y es ahí donde entro yo. En ayudarte a ti a que tú mismo te sanes. A que tú mismo encuentres tu equilibrio. Y este equilibrio se realiza en un trabajo conjunto entre tú y yo, donde ambos vamos caminando juntos. Dónde yo conozco herramientas y maneras para acercarnos a nuestros objetivos y tú me vas dando las señales de cómo hacerlo. Donde tú te acercas al equilibrio y yo voy recogiendo y le pongo la intención en lo que vas necesitando.  Y así juntos vamos alcanzando nuestras metas.

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